Si bien La Ingrata es de esas canciones que ya aburren cuando las
reproducen en todo evento social (quizás no así en los conciertos porque se
desprende una notable energía), sí merece que hablemos de su caso ante la
decisión de sus autores de ya no interpretarla en sus presentaciones.
Este tema es parte del Re. Hace un rato vi un comentario que me
pareció sumamente acertado; decía que ese álbum tiene un tono satírico: El Borrego retrata la incoherencia y
complejidad del pensamiento ideológico; Trópico
de Cáncer critica nuestro incesante afán de urbanizar cada centímetro
cuadrado del territorio; Madrugal
ocupa el bolero para retratar lo caótico de la Ciudad de México; y El Balcón nos pinta la escena de un par
de sirvientes en algo así como una hacienda de la que ahora podrán ser dueños
porque sus patrones han fallecido.
Me parece que ese álbum es el
más aclamado de los Tacvbos porque además de su variedad musical, tiene
variedad temática y tonal en sus letras, cosa que no se ve muy a menudo en
discos de música mexicana.
Acá nos metemos a un terreno
escabroso porque podríamos emplear conceptos como “producto cultural” o “arte”
para seguir discutiendo el tema, sobre todo por la vieja pregunta de ¿Qué es
arte?
Si consideráramos como tal al Re no me parecería una exageración porque
logra uno de los cometidos que muchos artistas plásticos pretenden: provocar
reacciones mediante la confrontación de ideas de la pieza con los pensamientos
de quien la percibe. Es decir ¿no es ésa la función de cualquier pieza
artística independientemente de su tono? Es más, el tono es parte trascendental
en la misma pieza al ser uno de los aspectos del cómo es percibida y ser así
parte del mensaje que se quiere dar.
Ahora bien, si pensamos el álbum
como un producto cultural tendríamos que dicha mercancía va dirigida a cierto
público. No toda la gente escucha todos los tipos de música y tampoco todos los
tipos de música están dirigidos hacia todo el público. Hace poco supimos de la
controversia que se generó con el video del tema Fuiste mía de Gerardo Ortiz por supuestamente hacer apología del
feminicidio; asimismo se condena a dicho género musical y al reggaetón, por
mencionar algunos ejemplos, debido a que sus letras son calificadas de
misóginas.
Aquí valdría la pena preguntarse
¿Por qué esos casos sí se condenan y pareciera ignorarse los de la lirica en
canciones de Molotov? Porque Rastamandita
no es lo más respetuoso hacia las mujeres que podamos escuchar.
Creo que la diferencia radica en
algunos puntos medulares: 1) El rock nacional no tiene tanta difusión como sí
lo tiene la música de banda y lo que se denomina “movimiento alterado”; y 2)
Los públicos a los que va dirigido cada género no son iguales. En este último
punto no se quiere decir que los géneros y gustos musicales sean determinantes
del pensamiento del espectador en todos los casos, sino que el nivel de
interpretación de cada audiencia es distinto, también su asimilación y la forma
en que tal o cual letra influirán, primero en el pensamiento y después en las
acciones realizadas.
El pensamiento humano es
complejo y, como tal, siempre habrá matices en él, pero ¿quiénes escuchan rock
mexicano, quiénes banda y quiénes reggaetón? ¿suelen ser las mismas personas? En
caso positivo ¿son homogéneas las visiones e interpretaciones de dichos géneros
entre quienes pueden llegar a escucharlos? Sólo para ilustrarnos: seguramente no será el mismo mensaje
el que perciba un estudiante de sociología sin ningún antecedente de
convivencia enfermiza con mujeres, al que perciba un sujeto que nunca contó con
acceso a educación institucional y que cuenta con antecedentes de violencia
física reiterada hacia su esposa; todo esto en el caso de escuchar tanto “La
Ingrata” del Tacvba, como “El viejón” de La Adictiva, por mencionar algunos
ejemplos hipotéticos.
En la nota publicada por El Dínamo1, Emmanuel del
Real, integrante de Café Tacvba, señala que
el tema en cuestión utiliza el humor para caricaturizar los corridos
norteños y que si se genera una lectura incorrecta es algo que escapa a sus
intenciones. Y sí, la interpretación que se pueda llegar a tener del
significado de cierto producto visto como arte o sólo como un producto cultural
simple no depende del creador y nunca estará bajo su control. Pero hoy estamos
en tiempos de Internet, donde se trata de homogeneizar todo sin detenerse a
repensarlo o a reinterpretarlo, donde también se pretende ser políticamente
correcto en todos los asuntos y opiniones sin atender la problemática de fondo,
donde casi cualquier protesta, aunque absurda, tendrá eco por aparecer en
change.org
De seguir en esta línea
cualquier producto transgresor será censurado, ya sea por su mismo autor, por
una institución o por el público, rompiendo uno de los motores que ha hecho
evolucionar el pensamiento humano en niveles científicos y sociales. Pensemos
qué habría pasado si Copérnico hubiese cedido ante las presiones de los
religiosos de su época contra su modelo heliocéntrico, si Courbet hubiese
destruido El origen del mundo por
verse acusado de cosificar a la mujer, si Nabokov se hubiese autocensurado y
nunca haber publicado Lolita, o
Kubrick no se hubiera atrevido a realizar La
Naranja Mecánica.
“La Ingrata” no debería ser
censurada ni modificada, si acaso debería haber una explicación antes de
interpretarla en vivo. Porque si vamos a recatarnos con ella, entonces esa
lógica nos privará de Morenaza de
Maldita Vecindad por promover el acoso callejero, Afuera de Caifanes por ser excluyente (alguien va a decir que el
coro más fuerte de esta canción es comparable con el pensamiento clasista de un
cadenero de antro, ya saben: “Afuera tú no existes, sólo adentro”), Entre Caníbales de Soda Stereo por hacer
apología de una dieta que tiene como base el consumo de carne humana; si nos
vamos más allá Sympathy for the devil
también debería ser censurada por hacer una especie de apología metafísica
hacia el resultado de varios acontecimientos históricos.
Somos tan fijados en las formas que les ponemos más atención que a los fondos. Siendo realistas, callar un canción de Café Tacvba no cambiará la situación de los feminicidios ni servirá de influencia para que otros intérpretes sigan esa línea ética (?). Los esfuerzos se deben de hacer primero en la raíz y luego en las ramas. También habrá que hacer más ejercicios de prevención, concientización y, en mayor medida, de sensibilización; aprender a distinguir entre los problemas sociales que nos aquejan y su diferencia en productos culturales, dejar claro que no porque una canción hable de asesinato alguien debería materializar esa acción, lo mismo en música que en el resto de las artes. Asimismo hay que hacer valer el Estado de Derecho, que quien cometa una falta "inspirado" o no por una pieza artística sepa que estará sujeto a un castigo. Si no se trabaja de a de veras en ello y forma incluyente, podremos quedarnos sin arte y la violencia persistirá.
Somos tan fijados en las formas que les ponemos más atención que a los fondos. Siendo realistas, callar un canción de Café Tacvba no cambiará la situación de los feminicidios ni servirá de influencia para que otros intérpretes sigan esa línea ética (?). Los esfuerzos se deben de hacer primero en la raíz y luego en las ramas. También habrá que hacer más ejercicios de prevención, concientización y, en mayor medida, de sensibilización; aprender a distinguir entre los problemas sociales que nos aquejan y su diferencia en productos culturales, dejar claro que no porque una canción hable de asesinato alguien debería materializar esa acción, lo mismo en música que en el resto de las artes. Asimismo hay que hacer valer el Estado de Derecho, que quien cometa una falta "inspirado" o no por una pieza artística sepa que estará sujeto a un castigo. Si no se trabaja de a de veras en ello y forma incluyente, podremos quedarnos sin arte y la violencia persistirá.
En fin, por lo menos esta
noticia volvió a hacer que recordáramos al Tacvba y sus mejores tiempos porque
ahora que han dado a conocer sus sencillos más recientes: Un par de lugares y Fvtvro,
parecen ser más faltos de creatividad en forma y fondo que Belinda o Paulina
Rubio. Era bueno cuando la banda de Satélite le gritaba a la opinión pública y
al mercado aquella frase que acuñaran las Flans:
“No Controles”.
1http://www.eldinamo.cl/cultpop/2017/02/21/cafe-tacvba-elimino-una-de-sus-mas-emblematicas-canciones-para-cuadrarse-contra-el-femicidio/
Imagen tomada de http://www.labandaelastica.com/musica/cafe-tacvba-20-anos-de-re#sthash.Hvmyfs2G.dpbs
